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Recurso teórico

Secuenciación

La secuenciación es la capacidad de ordenar elementos (concretos o abstractos) según un rasgo y siguiendo una lógica. Secuenciar es una habilidad básica para el pensamiento lógico porque pensar permite establecer relaciones de orden entre elementos.

La secuenciación es la capacidad de ordenar elementos (concretos o abstractos) según un rasgo y siguiendo una lógica. Por ejemplo, implica ordenar objetos del más grande al más pequeño, del más claro al más oscuro, del más suave al más áspero. También incluye organizar conceptos, por ejemplo, ubicar números en la serie numérica. Secuenciar es una habilidad básica para el pensamiento lógico porque pensar permite establecer relaciones de orden entre elementos. De hecho, estudios científicos asociaron esta habilidad a las pruebas de inteligencia y al pensamiento computacional.

Es fácil comprenderlo si pensamos que para organizar la información que tenemos, hay que establecer algún tipo de orden, ubicando a cada elemento en una posición específica en relación con los demás. Por ejemplo, para aprender que esperar un minuto es menos que esperar una hora, y a su vez, eso es menos que esperar un día, hace falta organizar los conceptos de minutos, horas y días secuencialmente.

Cuando llegamos a la primaria, poder ordenar elementos es fundamental para el aprendizaje en todas las áreas. Por ejemplo, comprender diferencias en la altura de las formas geométricas y poder ordenarlas de la más alta a la menos alta, implica secuenciación. Poder pensar en una lista de pasos a seguir para resolver un problema, también implica ubicar esos pasos en un orden. En síntesis, la capacidad de secuenciación va más allá de una disciplina, se usa permanentemente porque es una de las bases del pensamiento humano.

La capacidad de establecer secuencias comienza a desarrollarse desde el nacimiento, pero en la etapa del nivel inicial, ese desarrollo se acelera. Así, es posible ver cómo entre los 3 y los 5 años los niños mejoran su capacidad de ordenar objetos según tamaño. Cualquier actividad que invite a los niños a ordenar objetos concretos, o conceptos abstractos, según algún criterio dado, entrenará la secuenciación. Por ejemplo, cuándo la docente pide que se ordenen según altura, o juega con secuencias numéricas, estará estimulando esta habilidad en los niños.

En resumen, para poder pensar adecuadamente, es necesario poder organizar la información en secuencias según un rasgo. En el jardín de infantes la secuenciación puede estimularse a través de actividades que requieran ordenar objetos o conceptos según altura, ancho, tamaño, número, cantidad, intensidad del color, etc.