Repartiendo
Normalmente el momento de repartir materiales, comida, cuadernos o mochilas entre los niños implica que la docente se pare frente al grupo de niños y los llame de a uno por su nombre. El objetivo de esta actividad es aprovechar ese momento para estimular la atención, al buscar detalles entre muchos distractores.
Desarrollo
La maestra les dirá que los irá llamando de a uno para repartir los cuadernos (o “X” material), pero en vez de nombrarlos por su nombre lo hará solo mencionando características particulares que los distingan del resto.
La consigna puede ser, por ejemplo, la siguiente: “Voy a llamar a todos, de a uno por vez. Pero esta vez lo voy a hacer de una forma distinta: solo voy a decir una pista y ustedes tienen que descubrir a quién estoy llamando. Tienen que estar muy atentos porque sólo esa persona que estoy llamando tiene que venir. A ver, empezamos…. que venga una persona que tiene pantalones azules y zapatillas blancas”.
Si más de un niño comparte las mismas características, puede seguir agregando características hasta individualizarlos.
Así, irá llamando a los niños del grupo hasta que todos hayan participado. Si la docente nota que no se comprendió la consigna, siguen probando y repasándola.
Para disminuir el nivel de dificultad
Permitir que los compañeros ayuden a quien no se dio cuenta de que está siendo llamado o decir características más fáciles de visualizar.
Para aumentar el nivel de dificultad
Mencionar características menos visibles, por ejemplo “alguien que tiene una gomita de pelo fucsia”.
Para repetir esta actividad
Se puede llamar de a grupos, diciendo características comunes a más de un niño, por ejemplo, vengan primero “los que tienen pantalones azules y zapatillas blancas”.
Una vez que hayan practicado muchas veces
Se sugiere invertir el juego y que se acerquen aquellos niños que no tienen esas características. La consigna puede ser, por ejemplo, la siguiente:
“Voy a llamar a todos, de a uno por vez. Pero esta vez lo voy a hacer al revés de cómo lo veníamos haciendo. ¿Se acuerdan que yo les decía una pista y ustedes tenían que descubrir a quién estaba llamando? Bueno, ahora atentos porque vamos a jugar al revés. Si yo digo, vengan todos los de zapatillas blancas, tienen que acercarse todos los que NO TENGAN zapatillas blancas. ¿Probamos? Vengan todos los que tienen zapatillas blancas”.
Es esperable que la consigna invertida cueste al principio, así que se puede recordar la consigna muchas veces hasta que lo logren.