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Recurso teórico

La enseñanza de la matemática en el nivel inicial

En el nivel inicial, como primera etapa de la educación formal, se trata de que las niñeces establezcan un vínculo con la actividad matemática. Esta experiencia temprana tiene como objetivo que las niñas y niños adquieran conocimientos básicos de números, espacio y geometría, así como también que se inicien en un modo de pensar y hacer propio de la matemática

En el nivel inicial, como primera etapa de la educación formal, se trata de que las niñeces establezcan un vínculo con la actividad matemática. Esta experiencia temprana tiene como objetivo que las niñas y niños adquieran conocimientos básicos de números, espacio y geometría, así como también que se inicien en un modo de pensar y hacer propio de la matemática, es decir del quehacer matemático.

¿A qué nos referimos con quehacer matemático? Entendemos la clase de matemática como un espacio donde niñas y niños participan, resuelven y comparan problemas con distintos procedimientos, elaboran afirmaciones y luego discuten sobre su validez y elaboran conclusiones matemáticas, a modo de síntesis de lo aprendido, siempre acompañados por su docente. 

Es interesante destacar que entendemos la matemática como un producto cultural y social. Sadovsky (2005), expresa que se considera un producto cultural, dado que en sus producciones influyen las concepciones de la sociedad en la que surgen y es también un producto social, dado que es el resultado del intercambio entre sujetos que pertenecen a la misma sociedad.

Esta inmersión temprana en la matemática tiene un gran valor, ya que posibilita que los niños y niñas comiencen a conocer los valores social, formativo, cultural e instrumental que tiene como ciencia. Valor social porque el lenguaje matemático forma parte de la comunicación de las personas; formativo ya que el pensamiento lógico, la resolución de problemas, el análisis y la creatividad son habilidades que se nutren con la exploración matemática; cultural pues forma parte del patrimonio de la humanidad e instrumental, dado que las matemáticas ofrecen herramientas para interpretar problemas que ofrece el entorno. 

En oportunaMENTE ofrecemos propuestas de enseñanza –juegos, problemas, secuencias de actividades– que promueven la construcción de distintas nociones, contemplando su progresión a lo largo de todo el nivel. 

¿De qué hablamos cuando hablamos de resolución de problemas? En los últimos años, los documentos curriculares de nuestro país plantean que cada actividad constituye un problema matemático para una persona que aprende en la medida en que involucra un enigma, un desafío a sus conocimientos matemáticos, es decir, si estos le permiten iniciar la resolución del problema, pero para hacerlo elabora un cierto procedimiento poniendo en juego las nociones que tiene disponibles, modificándolas y estableciendo nuevas relaciones.

Además, se parte de la idea de que una noción matemática cobra sentido a partir del conjunto de problemas en los cuales resulta un instrumento eficaz de resolución. Los mismos podrán ser presentados en distintos contextos: matemáticos (intramatemáticos) o no matemáticos (extramatemáticos), es decir, contextos relacionados con otras disciplinas, con la vida cotidiana, ligados a la información que aparece en los medios de comunicación e incluso el contexto de juego, característico de este nivel. Será necesario que el docente seleccione contextos que resulten verosímiles, ligados a problemas reales y que no carezcan de sentido.