Habilidades cognitivas
Los precursores de aprendizaje son aquellas habilidades, conocimientos y actitudes que preceden el aprendizaje formal de la lectura, la escritura y la matemática. Las habilidades cognitivas incluyen habilidades de autorregulación (como la capacidad de recordar y manipular información en la mente), de atención y de metacognición (poder reflexionar sobre lo que se sabe).
Los precursores de aprendizaje son aquellas habilidades, conocimientos y actitudes que preceden el aprendizaje formal de la lectura, la escritura y la matemática. Las habilidades cognitivas incluyen habilidades de autorregulación (como la capacidad de recordar y manipular información en la mente), de atención y de metacognición (poder reflexionar sobre lo que se sabe).

Funciones ejecutivas
Las funciones ejecutivas son habilidades de autorregulación, que nos permiten dirigir el comportamiento para alcanzar objetivos. Son una herramienta fundamental para que los niños puedan ser flexibles para adaptarse a situaciones nuevas, controlar sus impulsos, dirigir la atención, comprender y recordar instrucciones y planificar actividades. Durante los primeros años de vida estas habilidades se desarrollan especialmente rápido, constituyen la base sobre la que se apoya el aprendizaje durante toda la vida y el desarrollo de habilidades más complejas, como las de alfabetización o numeración.
¿Por qué son importantes?
La autorregulación es fundamental para el éxito en la escuela y en el trabajo y para la salud física y mental. Estas habilidades intervienen todos los días en actividades como esperar el turno para jugar, comprender consignas, resolver rompecabezas, entre otras.
¿Cómo podemos acompañar su desarrollo?
Las funciones ejecutivas se desarrollan todos los días en actividades que presentan un nivel de desafío óptimo. Para acompañar el desarrollo, los adultos deben ofrecer un andamiaje adecuado, que permita que el desafío a resolver no sea ni muy fácil ni muy difícil. La literatura especializada afirma que el desarrollo no se produce de manera lineal ni igual en todos los niños, por lo que es importante que los docentes puedan usar su ojo profesional para determinar qué aspectos de estas habilidades son los que cada niño debe fortalecer en cada momento.
Memoria de trabajo
¿Qué es? Es la capacidad de mantener una información en la mente durante la realización de una tarea. También es la capacidad de manipular (por ejemplo, reordenar) esa información. La memoria de trabajo empieza a desarrollarse en los primeros años de vida y, en la medida en que se estimula, podemos retener cada vez más información y por más tiempo.
¿Por qué es importante? Sostener y manipular información en la mente permite que los niños puedan seguir instrucciones o secuencias de pasos, comprender textos, imaginar cómo se manipulan piezas o bloques para saber cómo ubicarlos, hacer cálculos mentales o anticipar la resolución de un problema.
¿Cómo podemos acompañar su desarrollo?
- Dar instrucciones con pasos y, a medida que practican, aumentar la cantidad de pasos que se dicen a la vez.
- Contar historias e invitar a los niños a recordar la secuencia usando preguntas como “y después de eso, ¿qué pasaba?”.
- Poner objetos (de diferentes formas o colores) en una mesa y dar 20 segundos para que el niño los estudie. Luego, pedirle que cierre los ojos y, al abrirlos, que indique qué elemento/s fue/fueron sacado/s de la mesa.
Control inhibitorio
¿Qué es? Es la habilidad de suspender una acción o pensamiento automático para poder realizar una tarea. En otras palabras, es el proceso que nos permite suprimir la información o acciones irrelevantes para conseguir un objetivo. A medida que las personas avanzan en su desarrollo, es esperable que sean capaces de aumentar cada vez más el tiempo de inhibición (esperar el turno durante más tiempo) y el esfuerzo requerido (estudiar en vez de jugar)
¿Por qué es importante? Así como esta herramienta permite que los niños controlen sus reacciones e impulsos, también es la que permite que puedan dirigir el foco de la atención a una tarea o continuar resolviendo un ejercicio difícil. Además, es necesaria para esperar un turno para jugar, para evitar la reacción frente a una molestia de un compañero o para seguir estudiando, aunque en realidad quieran ir a jugar afuera.
¿Cómo podemos acompañar su desarrollo?
- Jugar a juegos que requieran que los niños focalicen su atención y supriman o demoren una respuesta, como “Simón dice”.
- Marcar con tus dedos un número y pedirle a los niños que salten o aplaudan exactamente esa cantidad de veces (e ir cambiando el número durante la actividad).
- Hacer actividades o juegos que requieran el trabajo por turnos.
- Levantar la mano antes de hablar para pedir la palabra.
Flexibilidad cognitiva
¿Qué es? Es el proceso cognitivo por el cual es posible cambiar de estado mental, es decir la habilidad de pensar de manera distinta a lo que veníamos pensando, o bien la capacidad de ajustarse fácilmente a una nueva situación.
¿Por qué es importante? Esta herramienta se pone en juego, por ejemplo, cuando se cambian las reglas de un juego o es necesario cambiar de estrategia en la resolución de un problema para mejorar los resultados. A medida que aumenta el desarrollo, esta habilidad permite que las personas puedan, por ejemplo, tomar en cuenta lo que dice un otro y ajustar su manera de pensar previa para adaptarse.
¿Cómo podemos acompañar su desarrollo?
- Ofrecer oportunidades para pensar distintas soluciones a un mismo problema.
- Armar colecciones según un criterio y luego cambiarlo.
- Mientras hacen rompecabezas o construyen torres, preguntarles “¿qué pasaría si saco esa pieza o si cambio esa pieza de lugar?”
- Alentar a los niños a hacer cosas de distintas maneras. Por ejemplo, mostrar el 3 con los dedos de diferentes maneras.
- Invitar a los niños a compartir con sus compañeros cómo resolverían un problema
Las funciones ejecutivas básicas (memoria de trabajo, control inhibitorio y flexibilidad cognitiva) trabajan íntimamente relacionadas entre sí y, al combinarse, dan lugar a habilidades de orden superior como la anticipación, la planificación y el razonamiento. Todas estas herramientas son fundamentales durante toda la trayectoria educativa ya que nos permiten resolver problemas y actividades complejas, estudiar temas largos o difíciles, plantear hipótesis en un experimento, entre otras.
Metacognición
¿Qué es? La metacognición es una habilidad cognitiva que podemos definir como “pensar sobre el pensamiento”. En otras palabras, es la capacidad de entender y controlar nuestros propios procesos de aprendizaje. Es como tener un pequeño maestro dentro de nuestra cabeza que nos ayuda a planificar, monitorear y evaluar cómo estamos aprendiendo.
¿Por qué es importante? Fomentar el desarrollo de la metacognición desde el nivel inicial es fundamental porque cuando los niños son conscientes de cómo aprenden mejor, pueden utilizar estrategias más efectivas y mejorar su rendimiento escolar. Además, les permite tener más confianza en sus propias capacidades y ser más independientes en su aprendizaje, lo que les servirá durante toda su vida académica.
¿Cómo podemos acompañar su desarrollo?
- Modelar el pensamiento hablando en voz alta sobre cómo resolvemos un problema o tomamos una decisión. Por ejemplo, “Voy a leer este cuento despacio para entender mejor la historia. Si no entiendo una palabra, la voy a buscar en el diccionario.”
- Preguntarles cómo hicieron algo, qué estrategia usaron o qué podrían hacer diferente. Por ejemplo: “¿Cómo supiste que esa era la respuesta correcta?” o “¿Qué podrías hacer si tenés que resolver un problema similar?”
- Enseñar a los niños a frenar y monitorear su tarea con preguntas como “vamos a revisar lo que hiciste hasta ahora, ¿te parece que vas bien o necesitás cambiar algo?”
- En lugar de sólo corregir errores, ofrecer comentarios que les ayuden a pensar sobre su propio proceso de aprendizaje. Por ejemplo: “Hiciste un gran trabajo identificando las letras. ¿Cómo podrías acordarte mejor de estas palabras la próxima vez?”
Atención
¿Qué es? Es el proceso cognitivo por el cual filtramos la información del entorno, haciendo foco en algún blanco (un objeto, una voz, etc.) y dejando de lado la información irrelevante. Es como orientar un foco de luz hacia algún objeto.
¿Por qué es importante? La atención es la puerta de entrada al aprendizaje: no se puede recordar aquello a lo que no se le puso foco. Desarrollar la atención desde la primera infancia no solo mejora el rendimiento académico, sino que también sienta las bases para habilidades cognitivas y emocionales importantes a lo largo de la vida.
¿Cómo podemos acompañar su desarrollo?
- Reducir las distracciones en el entorno de aprendizaje y establecer rutinas predecibles.
- Usar gestos, miradas y palabras (señales visuales o verbales) para dirigir la atención de los niños hacia lo que es importante en cada momento.
- Ofrecer actividades que sean interesantes y desafiantes pero adecuadas a su nivel de desarrollo, para mantener su interés y motivación.
- Ayudar a los niños a identificar cuándo están distraídos y enseñarles estrategias simples para recuperar y mantener la atención, como respirar profundamente o contar hasta diez.
Reconocimiento de emociones
¿Qué es? Es la habilidad para identificar y comprender las emociones propias y ajenas. Esto significa ser capaz de discernir si una persona está, por ejemplo, feliz, triste, enojada o asustada. Es una parte fundamental de la inteligencia emocional que nos ayuda a vincularnos con otras personas.
¿Por qué es importante? Comprender nuestras propias emociones nos permite manejarlas de manera efectiva. Por ejemplo, saber que estamos enojados nos puede ayudar a buscar maneras de calmar ese enojo. Además, reconocer las emociones en los demás nos ayuda a empatizar y a responder de manera adecuada a sus necesidades y sentimientos. Esta habilidad es necesaria para identificar que un compañero está triste por haber perdido o que la docente está enojada por el comportamiento que está teniendo un niño. Identificar y responder adecuadamente a las emociones es fundamental para formar amistades.
¿Cómo podemos acompañar su desarrollo?
- Expresar y nombrar nuestras propias emociones en voz alta, para mostrar cómo identificamos y damos respuesta a lo que nos pasa.
- Leer historias y usar juegos que exploren diferentes emociones y situaciones.
- Animarlos a hablar sobre sus emociones.
- Reconocer positivamente a los niños cuando muestran empatía hacia los demás.