El valor de saber leer y escribir
Poder leer y escribir nos abre un mundo de posibilidades. No se trata de una aprendizaje que sirva sólo para la escuela. Es condición para una vida plena de derechos, autonomía y participación.
Poder leer y escribir nos abre un mundo de posibilidades. No se trata de una aprendizaje que sirva sólo para la escuela. Es condición para una vida plena de derechos, autonomía y participación. Leer y escribir nos permite ampliar nuestros horizontes, pensar de manera más compleja y profunda, multiplicar nuestras posibilidades de comunicación y conocimiento. Leer y escribir enriquece nuestra vida, nuestro presente y nuestro futuro. Sin lectura y escritura la vida se llena de limitaciones, tanto en la perspectiva personal como familiar y social. No se puede pensar en el desarrollo sostenible, próspero y pacífico de una sociedad sin lectura y escritura.
La alfabetización es un aprendizaje “fundamental”, sirve de base sobre la que se construye el aprendizaje a lo largo de toda la vida. Si primero aprendemos a leer y escribir, luego podremos leer y escribir para aprender. Cuando un niño no aprende a leer y escribir a la par que sus compañeros todo su potencial de aprendizaje se pone en riesgo, su autoestima se resiente, su motivación se debilita. Las brechas se ensanchan cuando el aprendizaje inicial es pobre. Este fenómeno se conoce como “Efecto Mateo”.
Los primeros años son la mejor oportunidad para ayudar a los niños a alcanzar una vida plena.
No venimos al mundo preparados para leer
Los que leemos y escribimos estamos tan habituados a hacerlo que podría parecer que se trata de actividades naturales. Lo cierto es que no es algo “natural” sino que se trata de un aprendizaje “cultural” que requiere enseñanza, mucha práctica y consolidación. El cerebro debe “construir” circuitos neuronales que no estaban originalmente en la genética. Hoy se sabe que la lectura modifica el cerebro de las personas.
Leer y escribir son tareas complejas que requieren se pongan en acción diversos procesos y subprocesos vinculados a diversas dimensiones de las personas: dimensión cognitiva, lingüística, socio-emocional, físico-motriz además de mucho conocimiento del mundo.
¿Cuánto tiempo necesitamos para aprender a leer y escribir?
No se aprende a leer y escribir de un día para otro; en todo caso, nos hacemos mejores lectores y escritores a través de un proceso incremental, vamos haciendo más robusta muestra capacidad en la medida en que participamos de experiencias de lectura y escritura, junto a otras personas que nos ofrecen modelos y guías.
¿Es necesario comenzar en el Nivel Inicial el camino de la alfabetización?
El camino hacia el aprendizaje de la lectura y escritura comienza cuando el niño nace, o más precisamente, desde antes de nacer. Ya en el útero se desarrollan los órganos de la audición y en el cerebro del bebé comienzan a armarse redes para el procesamiento de los sonidos del lenguaje. Al nacer reconoce las voces y distingue el sonido lingüístico de cualquier otro sonido.
Desde los primeros días de vida el bebé aprende a dirigir su mirada a quien le habla y mira, iniciándose, a través de las interacciones recíprocas, el camino de la comunicación, la atención conjunta y la autorregulación. Luego sumará recursos específicos del complejo instrumento que llamamos lenguaje, que le permitirá llevar el mundo a su mente y hacer cada vez más sofisticado su pensamiento.
Durante los primeros años de vida, el tiempo en que tiene lugar el desarrollo más rápido de toda la vida, aproximadamente hasta los 7 años de edad, es el tiempo en que se construye la arquitectura del cerebro sobre la que se van a apoyar los aprendizajes posteriores. Si bien el cerebro continuará modificándose durante los años posteriores, gracias a lo que se conoce como “plasticidad cerebral”, lo cierto es que la organización de los primeros años establece los cimientos del futuro y tiene consecuencias a largo plazo.
Leer y escribir son acciones muy complejas. No es sólo la mano o sólo la vista lo que está en juego. Movilizamos recursos lingüísticos, cognitivos, socioemocionales, motrices, además del conocimiento del mundo cada vez que leemos y escribimos.
La lectura y la escritura representan para un niño un enorme desafío y un gran reto en su desarrollo. En la medida que disponga de habilidades con el lenguaje, la cognición y la motivación podrá transitar este desafío fortalecido y con éxito.
En síntesis, el tiempo que un niño transcurre en el Nivel Inicial debería ser la gran ocasión para que desarrolle al máximo su potencial. Durante ese tiempo desarrollará:
- deseos de aprender, motivación para asumir desafíos, capacidad para dirigir y sostener su atención en una tarea aunque sea difícil, confianza en sí mismo.
- habilidades vinculadas a las funciones ejecutivas (memoria de trabajo, flexibilidad, control inhibitorio, planificación, monitoreo)
- habilidades lingüísticas (vocabulario extenso y profundo; habilidades discursivas, es decir poder componer una narración completa, poder describir, expresar argumentos) tanto en la perspectiva de la comprensión como de la producción.
- habilidades físico-motrices (control postural, tonicidad, coordinación, habilidad motriz gruesa y fina)
Aprender a leer y escribir involucra el desarrollo integral.