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Caja de herramientas

¿Dónde cuelgo mi mochila?

El objetivo es estimular la flexibilidad cognitiva. Típicamente, en las salas, hay un lugar para que los niños cuelguen sus mochilas o pertenencias indicado con un cartel personalizado (con la foto y el nombre) para que cada uno sepa el lugar exacto en el que las tiene que colgar. A mitad de año, cada niño ya sabe a donde dejar sus pertenencias y lo hace de forma automática, lo cual nos brinda una gran oportunidad para estimular la flexibilidad al promover acciones distintas a las automáticas.

Desarrollo

La docente cambiará los carteles de lugar antes de la llegada de los niños. Los carteles pueden quedar ubicados en otros ganchos o en otros espacios de la sala. 

Cuando el grupo ingresa al salón, antes de que cuelguen sus mochilas, la maestra dice: “Atención, hoy los lugares en donde dejan las mochilas (o pertenencias), cambiaron. ¡Vamos a jugar a encontrarlos! Cada uno tiene que encontrar el cartel que muestra cuál es su nuevo lugar y dejar su mochila ahí”. 

Es posible que las primeras veces que hagan esta actividad algunos niños vayan a dejar sus mochilas en el lugar de siempre (porque ya es una acción automática). Es importante prestar atención y alentarlos con palabras para que busquen el nuevo espacio. 

 

Para disminuir el nivel de dificultad 

Se pueden cambiar solo algunos carteles de lugar y ponerlos cercanos a su ubicación previa, para que sea más sencillo encontrar su ubicación. 

Para aumentar el nivel de dificultad 

Se pueden cambiar todos los carteles de lugar y ponerlos en lugares lo más alejados posible de donde estaban antes, para demandar más flexibilidad.

 

Para repetir esta actividad

Esta actividad se puede hacer muchas veces. Para eso, se recomienda siempre poner los carteles en lugares diferentes para que cada vez deban volver a buscar. Incluso, eventualmente, puede usarse otra pared de la sala.

Una vez que hayan practicado muchas veces 

Se sugiere usar una dinámica en la que cada niño sea el encargado de dejar las pertenencias de otro y no las propias. Es decir, llega un niño y en vez de ir a dejar él mismo sus pertenencias, las entrega a un segundo niño que será el encargado de buscar el cartel y llevarlas donde corresponde.