Coordinación visomotora
La coordinación visomotora es la habilidad de integrar la información visual con la motricidad fina. Es una habilidad fundamental para poder coordinar el ojo y la mano durante actividades de precisión tales como escribir y por ello se considera un precursor del aprendizaje.
La coordinación visomotora es la habilidad de integrar la información visual con la motricidad fina. Para dibujar, pintar, cortar, enhebrar, y realizar otras actividades de motricidad fina cuya ejecución depende de la visión, la coordinación visomotora es fundamental. En cambio, actividades de motricidad fina en donde la visión no es necesaria, tales como distinguir textura, no se incluyen dentro de la coordinación visomotora.
La importancia de practicar la coordinación visomotora radica en que los niños que llegan a la primaria sin una adecuada coordinación entre lo que sus ojos ven y sus manos hacen, verán limitadas sus oportunidades de, por ejemplo, escribir adecuadamente, lo que a su vez dificultará su paso por la primaria. Las docentes de nivel inicial pueden fácilmente observar el nivel de coordinación visomotora en sus estudiantes al ver, por ejemplo, cómo estos toman el lápiz y cómo estos hacen los trazos: no sólo la calidad de la acción, sino también la velocidad serán factores de importancia: un niño que en la primaria copia del pizarrón mucho más lento que el resto, tendrá dificultades para copiar en su cuaderno lo necesario para seguir las clases. Pero más allá de la escritura, otras actividades de la vida escolar tales como atrapar una pelota en el aire, tocar un instrumento musical, o manejar una bicicleta, también requieren coordinación visomotora.
La coordinación visomotora se desarrolla durante toda la infancia y la adolescencia, alcanzando su pico en la adultez temprana y disminuyendo en la vejez, junto con la disminución de la vista y de la motricidad fina. Pero ese desarrollo comienza en el nivel inicial. En esta etapa, los niños empiezan a unificar dos habilidades que hasta ese momento se manejaban separadamente: la visión y la acción manual. Y en el jardín de infantes, los niños pueden encontrar valiosas oportunidades para ampliar esta habilidad. Cualquier actividad que invite a que los niños tengan que usar sus manos en función de lo que ven será muy útil para estimular la coordinación visomotora. Para ello, es importante plantear actividades de precisión manual que también requieren de la visión. Por ejemplo, si en vez de pintar descontroladamente, un niño debe pintar sin pasarse de la raya, estará usando su coordinación visomotora.
En síntesis, la coordinación visomotora es una habilidad fundamental para poder coordinar el ojo y la mano durante actividades de precisión tales como escribir y por ello se considera un precursor del aprendizaje. En el jardín de infantes la coordinación visomotora puede estimularse a través de actividades que requieran combinar lo que se está viendo con un movimiento fino.