Carteles de paseo
El objetivo de esta actividad es inhibir lo que se hace automáticamente. Típicamente, en las salas hay un lugar para que los niños cuelguen sus mochilas o pertenencias indicado con un cartel personalizado (con la foto y el nombre) para que cada uno sepa el lugar exacto en el que las tiene que colgar. A las pocas semanas de clases, cada niño ya sabe a dónde dejar sus pertenencias y lo hace de forma automática. Entonces, cambiar esta rutina automática es una buena oportunidad para aprovechar a estimular el control inhibitorio.
Materiales requeridos
- Carteles que puedan ser movibles, con una foto de cada niño, indicando dónde deben dejar sus pertenencias.
Desarrollo
La docente retira algunos carteles antes de la llegada de los niños y cuando estos llegan a la sala anuncia: “Atención, hoy antes de dejar las mochilas vamos a hacer un juego. Hay algunos carteles, de esos que marcan dónde dejo las mochilas, que se fueron de paseo. Así que el que no tenga cartel, no tiene que ir a dejar su mochila, me la tiene que dar a mi. Y los que tienen cartel, van a dejarla como siempre. ¿Empezamos?”.
Los niños siguen la consigna. A continuación, en grupo total, corrigen juntos la tarea. Por ejemplo, la docente puede decir: “¿Está el cartel de xxxx? Y entonces, ¿qué tiene que hacer?”.
Una vez hecho esto, la maestra dirá: “Vamos a llamar a los carteles que se fueron de paseo para que vuelvan. ¡Carteles!”. La docente busca los carteles y los vuelve a colocar en su lugar. A continuación, los niños que faltaban irán a colgar sus mochilas bajo el cartel correspondiente.
Para disminuir el nivel de dificultad
La maestra puede sacar muchos carteles que estén uno al lado del otro, para facilitar la detección de los faltantes.
Para aumentar el nivel de dificultad
La maestra sacará pocos carteles, e intercalados entre sí, así se requiere más atención para detectar cuáles faltan.
Para repetir esta actividad
Se sugiere sacar siempre carteles distintos, de manera tal que al cabo de unos días, todos los niños hayan tenido que inhibir el impulso de colgar la mochila al menos una vez.
Una vez que hayan practicado muchas veces
Después de que los niños ya se acostumbraron a entrar al salón y ver si su cartel para colgar la mochila está o no, se puede cambiar la consigna y decir: “Hoy cambiamos el juego y todos vamos a colgar nuestras mochilas, también los que no tienen cartel”. Es esperable que muchos niños permanezcan jugando en la modalidad anterior y aquellos que no tienen cartel quieran dar su mochila a la docente.