¿A qué llamamos automonitoreo?
El automonitoreo es la habilidad de ir siguiendo nuestras propias acciones, detectando errores y corrigiéndolos en el momento, dado que nos permite darnos cuenta de cómo estamos resolviendo una tarea, detectar errores, corregirlos, y evaluar el resultado final, es fundamental para poder aprender y para hacer bien cualquier tarea compleja, que no hagamos automáticamente.
El automonitoreo es la habilidad de ir siguiendo nuestras propias acciones, detectando errores y corrigiéndolos en el momento. Dado que nos permite darnos cuenta de cómo estamos resolviendo una tarea, detectar errores, corregirlos, y evaluar el resultado final, es fundamental para poder aprender y para hacer bien cualquier tarea compleja, que no hagamos automáticamente.
Para dar un ejemplo, supongamos que estamos jugando al ta-te-ti. El automonitoreo nos permitirá ir analizando en cada momento, cuál es el mejor lugar para colocar la cruz, en función del círculo que acabo de colocar mi compañero. Si tenía pensado colocar una cruz en la esquina, pero detecto que no me sirve tanto como colocarla en otro sitio en donde pueda aumentar mis oportunidades de hacer “ta-te-ti”, es gracias al automonitoreo.
En síntesis, hay automonitoreo en cualquier actividad que implique un seguimiento mientras se la realiza. Se considera un “proceso psicológico superior o de alto orden”, ya que implica la medición constante de la propia acción. Ahora bien, se diferencia de otras funciones superiores como la metacognición (que es un proceso que refiere al pensamiento) y la autorregulación (que incluye la regulación emocional) porque el automonitoreo se refiere principalmente a vigilar la propia acción.
¿Cuándo adquieren su madurez las habilidades de automonitoreo?
En realidad se desarrollan durante toda la vida y van adquiriendo complejidad a medida que crecemos. Pero ese desarrollo comienza en la primera infancia, cuando entre los 3 y los 5 años, los niños comienzan a ser capaces de revisar su conducta y corregir errores, por lo que es especialmente importante estimular el automonitoreo en el nivel inicial.
El automonitoreo es lo contrario a ir “en piloto automático”. Es ir permanentemente revisando la propia acción y sus resultados. Para hacer esto en el jardín podemos incorporar en las rutinas y actividades cotidianas el pedido a los niños que revisen lo que están haciendo, detecten errores y los corrijan si es necesario. Por ejemplo, podemos pedir a los niños que revisen si falta algo en la mochila, o si les falta algún material para realizar la actividad.
En síntesis, el automonitoreo es la capacidad de ir dando seguimiento a nuestras acciones mientras las ejecutamos, y es fundamental para el aprendizaje. En el jardín de infantes, las docentes pueden fortalecerlo con actividades que lleven a los niños a evaluar si las acciones realizadas vienen dando los resultados esperados y, en caso contrario, corregirlas.