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Oportunidades de aprendizaje

Ronda de metacognición

El objetivo es estimular la metacognición al mismo tiempo que trabajamos habilidades de comprensión lectora.

Dificultad Avanzado
Tiempo Entre una hora y dos horas
¿Qué vas a necesitar?
  • Cuento “La liebre y la tortuga”

Objetivo

El objetivo es estimular la metacognición al mismo tiempo que trabajamos habilidades de comprensión lectora.

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Inicio

Se sientan todos en una ronda, incluida la maestra. Ella pregunta si recuerdan el cuento “La liebre y la tortuga” y de qué se trataba. Si no lo recuerdan lo leen nuevamente.

Desarrollo

La actividad consiste en tres pasos: 

1) una reflexión sobre qué es lo nuevo que se aprendió; 

2) una reflexión sobre posibles usos de ese aprendizaje; 

3) plasmar las reflexiones en dibujos. 

Para ello la docente comienza diciendo que van a reflexionar sobre lo que aprendimos con el cuento. La reflexión consistirá en realizar, en primer lugar, preguntas sobre cuál fue el nuevo aprendizaje, y en segundo lugar, sobre la utilidad del aprendizaje. Así, la docente comenzará preguntando: “¿Qué aprendieron ustedes con este cuento que antes no sabían? ¿Quién nos quiere contar?”. Se espera que los niños mencionen un aprendizaje nuevo, por ejemplo: que ir despacio puede ser bueno, que perseverar es bueno, que las libres son más rápidas que las tortugas, etc. 

Es importante tener en cuenta que la idea de la actividad no es “aprender la moraleja” sino entrenar la reflexión sobre el aprendizaje. Si no aparece algún aprendizaje nuevo por parte de los niños, la docente podrá alentar la reflexión con preguntas disparadoras, tales como “¿Siempre es bueno terminar las cosas rápido? ¿Siempre es bueno hacerlas lentamente? ¿Hay algo que les sale mejor cuando lo hacen despacio?”. También podrá poner un ejemplo personal: “A mi me pasa que cuando sirvo agua muy rápido cae afuera del vaso; cuando lo hago lento lo hago mejor”; o bien “cuando quiero aprender un deporte nuevo no lo puedo hacer rápido. Tengo que ir muchos días a practicar un poquito cada día. ¿Les pasa igual o no?”. Una vez que los niños dieron sus ejemplos, la docente apuntará a determinar si esto es un aprendizaje nuevo o lo sabían desde antes. Para eso podrá preguntar “¿Sabías eso antes? ¿Lo habían escuchado alguna vez? ¿Cuándo? ¿Dónde?”. 

Otras formas de preguntar lo mismo son: “¿Cómo eran cómo cuando no sabían esto?, ¿Van a cambiar algo después de haber aprendido lo que les enseñó este cuento?”. Se sugiere fomentar la participación de la mayoría de los niños. No importa si repiten la respuesta del compañero (porque es posible que muchos hayan aprendido lo mismo). 

A continuación, la docente pasa a las preguntas sobre la utilidad del aprendizaje. Así, abre una nueva ronda de preguntas diciendo “¿Para qué me puede servir haber aprendido esto nuevo? A ver, pensemos bien en lo que cada uno dijo que aprendió. ¿Para qué les sirve saber eso?”. Se espera que los niños puedan pensar en nuevos usos de la información que ellos dijeron que aprendieron con el cuento; por ejemplo si dijeron “es mejor no apurarse”, se espera que expresen la idea de que ir despacio pero constantemente puede servir para otras cosas que no sean ganar carreras, como por ejemplo, aprender un deporte. Aquí, como trabajamos la metacognición, es ideal que cada niño exprese  un uso de lo que dijo que aprendió en la respuesta previa. Aunque tampoco importa que haya respuestas repetidas, la docente podrá buscar que esto no suceda diciendo, por ejemplo: “Eso ya lo dijeron, ¿Se les ocurre algún otro uso que pueda tener eso que aprendieron?”.

Finalmente, la maestra invita a los niños a dibujar lo trabajado. Para ello dice “Vamos a dibujar, en la mitad de arriba de la hoja, aquello que aprendimos con el cuento y en la mitad de abajo, cómo podemos usar eso que aprendimos para otras cosas. Antes de empezar a dibujar me cuentan en voz alta que van a dibujar”. La docente va preguntando a uno por uno que dibujará y ahí les entrega la hoja dividida en dos y un lápiz o marcador para que dibujen lo que verbalizaron previamente (la idea es dibujar lo conversado, aunque no necesariamente lo que cada uno de ellos dijo en la ronda, puede ser lo que dijeron otros).

Cierre

En el cierre la docente pega los dibujos en la pared mientras cada niño vuelve a contar, mientras muestra el dibujo correspondiente, qué aprendió del cuento y en qué situación le podría servir ese aprendizaje.

Para disminuir el nivel de dificultad

Se sugiere que la docente de sus propios ejemplos y que los niños sólo respondan si a ellos les pasó lo mismo o no. Así, la docente podrá decir “Yo aprendí que a veces el que insiste, aunque vaya despacio, llega antes que el que quiere hacer todo rápido. ¿Alguien aprendió lo mismo?”.

Para aumentar el nivel de dificultad

El objetivo es estimular la metacognición al mismo tiempo que trabajamos habilidades de comprensión lectora.