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Oportunidades de aprendizaje

Frutas graciosas

El objetivo es trabajar la conciencia silábica mediante la identificación y la separación de las sílabas iniciales de las palabras. 

Dificultad Avanzado
Tiempo Entre media hora y una hora
¿Qué vas a necesitar?
  • Fichas con imágenes de frutas

Objetivo

El objetivo es trabajar la conciencia silábica mediante la identificación y la separación de las sílabas iniciales de las palabras.  

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Inicio

Antes de empezar, la docente deberá tener impresas las imágenes de frutas (naranja, banana, limón, kiwi, manzana, durazno, pera) o preparadas las frutas reales o las frutas de juguete. Se sugiere, si son frutas reales, tenerlas ya cortadas en mitades. El juego consiste en usar las sílabas iniciales de cada nombre de la fruta para inventar una nueva “fruta graciosa” (por ejemplo con PERA y MANZANA, inventamos PEMA).

Para facilitar el reconocimiento de sílabas, se recomienda usar frutas que comiencen con sílabas de dos letras (por ejemplo evitar FRUTILLA, ya que la primera sílaba es FRU). Pueden utilizarse frutas de estación o de consumo típico en el lugar.

Se sientan todos en ronda y la docente dice: “Vamos a jugar a inventar frutas graciosas”.  

Desarrollo

Primero, la docente muestra una fruta: “¿Conocen cómo se llama esta fruta? (espera que los niños respondan).  De este modo va mostrando una a una las frutas. Si se trabaja con las imágenes o las frutas reales, se muestra primero la foto o fruta entera, se pregunta cómo se llama y luego se dice: “Conozcamos como es por dentro… (la docente muestra una mitad) ¿Reconocen esta fruta si está por la mitad? ¿Cómo se llama?”’ (espera a que los niños respondan).

Para promover la separación por sílabas puede ayudarse utilizando palmaditas: (ejemplo: BA-NA-NA).

Luego, la docente va a pedir a los niños separar por sílabas los nombres de las frutas: “Ahora vamos a separar los sonidos que tiene cada fruta. Empecemos por PERA: ¿Cómo sería? Es PE-RA. Sigamos con BANANA, sería BA-NA-NA. ¡Muy bien! ahora ustedes, ¿Cómo separamos PERA?” (espera a que los niños respondan y si no lo dice ella: PE-RA). Realiza esto con todas las frutas que mostró anteriormente. Es conveniente repetir al menos una vez la separación por sílabas de cada uno de los nombres de frutas. 

A continuación, la docente va a pedir a los niños que identifiquen y digan verbalmente la primera sílaba de cada fruta: Muy bien, ahora vamos a decir solamente los sonidos iniciales de cada fruta, empecemos con la BANANA, ¿Con qué sonido empieza BANANA? (espera que los niños digan BA). ¡Muy bien! Es la BA, digamos todos BA (espera que todos digan BA)”. La docente hace lo mismo con cada una de las frutas: va pidiendo a los niños que identifiquen la primera sílaba de cada nombre de la fruta.

Si se utilizan las imágenes impresas o las frutas reales es conveniente usar las mitades e ir armando las “frutas graciosas” uniendo o combinando las mitades (por ejemplo, poniendo una mitad por debajo de la otra).

A continuación, va a pedirles que mezclen las sílabas iniciales de cada nombre de fruta para crear una nueva fruta: “Ahora vamos a inventar nuevas frutas mezclando los sonidos iniciales de las frutas, por ejemplo, tenemos una MANZANA y una BANANA, ¿Cuáles eran los primeros sonidos de MANZANA? (espera a que respondan MA), ¡Muy bien! ¿Y cuáles eran las primeras letras de BANANA? (espera a que respondan BA) ¡Excelente! entonces con MA y BA, tenemos una MABA, ¡Qué rico! ¿Qué sabor tendrá una MABA? (espera a que respondan). Ahora probemos con otra… tenemos una PERA y un LIMÓN: ¿Con qué sonido empieza PERA? ¿y LIMÓN? con PE y LI ¿Qué podemos formar? PELI, ¡Qué rico una PELI!”. El juego continúa armando la mayor cantidad posible de combinaciones entre frutas, incluso invirtiendo combinaciones iniciales (por ejemplo, se inventó la MABA con la MANZANA y la BANANA, ahora se invierten, la BANANA primero, la MANZANA después y se obtiene una BAMA). 

Cierre

Al finalizar, la docente va a mostrar o repetir las frutas graciosas que fueron surgiendo y va a preguntar a los niños: “¿Qué fruta les gustó más de las que inventamos? ¿Cuál será la más rica? ¿Cuál será la más fea? ¿Cuál es la más difícil de decir? ¿Cuál es la más fácil? ¿Cómo hacían para inventar frutas?”. Por último, cada niño puede dibujar la “fruta graciosa” que más le gustó. 

Para disminuir el nivel de dificultad

Pueden utilizarse menos frutas para reducir el número de combinaciones posibles. Se sugiere comenzar con las frutas que contienen las sílabas más fáciles de pronunciar: PERA, BANANA, MANZANA y NARANJA.

Para aumentar el nivel de dificultad

Pueden armarse “frutas graciosas” con las últimas sílabas de las frutas. Además, puede sugerirse que, al final cuando dibujen la fruta, escriban también el nombre de esa fruta.