¿Dónde se escondió el osito?
Favorecer el uso de las relaciones espaciales básicas a partir de la resolución de un problema que requiere ubicar y describir posiciones en el espacio.
- Un muñeco u osito de peluche, una caja o mesa, una silla, alfombra, y otros objetos del aula.
Objetivo
Favorecer el uso de las relaciones espaciales básicas a partir de la resolución de un problema que requiere ubicar y describir posiciones en el espacio.
Matemática | Referir ubicaciones, relaciones y desplazamientos sin señalar | Intermedio
Inicio
La docente plantea un problema que despierte curiosidad, como por ejemplo: “Hoy pasó algo en la sala… ¡El osito del rincón de lectura desapareció! ¿Dónde estará? Si alguien lo ve, que no diga dónde está… solo levanta la mano y junto conmigo pensemos en qué pistas le podemos dar a los compañeros para que lo encuentren”.
La docente puede proponer algunas jugadas de prueba, donde formulan algunas pistas como por ejemplo: “¿Podría estar arriba de algo? ¿O debajo de la mesa? ¿Lo buscamos adelante o atrás de la biblioteca?”.
Desarrollo
La docente organiza la sala en pequeños grupos. En cada ronda, un grupo esconde el osito en algún lugar del aula y el resto de los grupos se tapan los ojos.
Cuando el grupo que escondió al osito termina, los niños que tienen los ojos tapados los descubren y observan el espacio. El grupo que encuentre la ubicación, levanta la mano y sin señalar debe decir su ubicación usando frases como: “Está debajo de la mesa”, “está atrás de la biblioteca”, “está abajo de la ventana”, etc.
El grupo que escondió el osito confirma o corrige la respuesta, y la docente ayuda a precisar las expresiones: “Ah, dijiste abajo de la mesa, pero en realidad estaba atrás. ¿Qué diferencia hay entre abajo y atrás?”.
Se pueden realizar varias rondas para que todos los grupos participen, intercambiando roles entre quienes esconden y quienes describen.
Cierre
En ronda, la docente recupera las experiencias del juego: “¿Cuándo nos resultó más fácil encontrar al osito? ¿Qué palabras usamos para explicar dónde estaba?”.
Finalmente, pueden registrar las diferentes ubicaciones con dibujos o fotos, armando un mural del “osito viajero”, para comenzar a representar el espacio en papel.
Para disminuir el nivel de dificultad
Limitar las consignas a dos o tres relaciones espaciales (arriba y abajo, adelante y atrás) y mantener los objetos visibles todo el tiempo, evitando esconderlos fuera del campo visual.
Para aumentar el nivel de dificultad
Proponer consignas encadenadas o descripciones más complejas: “El osito está arriba de la mesa y dentro de la caja”. También se puede incorporar un pequeño plano de la sala para que los niños anticipen o registren dónde creen que está escondido.