Chancho va
El objetivo es reconocer y asociar distintas representaciones de cantidades como así también afianzar las relaciones de derecha-izquierda.
- Cartas españolas con valores repetidos (por ejemplo, cuatro cartas iguales de cada número).
- Fichas, porotos o tapitas para registrar las rondas ganadas.
Objetivo
El objetivo es reconocer y asociar distintas representaciones de cantidades como así también afianzar las relaciones de derecha-izquierda.
Inicio
La docente reúne al grupo y presenta el juego contando que se trata de un juego tradicional, que se juega desde hace mucho tiempo y que muchas personas lo conocen con el nombre de Chancho va: “Hoy vamos a aprender a jugar a un juego muy divertido que es muy muy antiguo y que hasta sus abuelos jugaron”.
Luego muestra las cartas que se van a usar y anticipa el desafío: “En este juego todos van a tener siempre la misma cantidad de cartas, pero el objetivo es lograr juntar en sus manos 4 cartas iguales. Para eso, vamos a tener que mirar, comparar y contar.”
Antes de comenzar, se propone una ronda de prueba para acordar las reglas y asegurarse de que todos comprendan cómo se juega.
Desarrollo
En cada grupo se mezclan las cartas y se reparten de manera equitativa, de modo que todos los jugadores comiencen con la misma cantidad. Los niños se sientan en ronda alrededor de la mesa.
Todos los jugadores recitan juntos y de manera rítmica una frase acordada por el grupo, que puede ser la misma del juego tradicional que es: “Chan-cho-va”. Al finalizar la frase, cada jugador pasa una carta al compañero que tiene a su izquierda. De este modo, todos mantienen siempre la misma cantidad de cartas en la mano.
Podés sugerir al comenzar una nueva jugada que las cartas se pasen al jugador de la derecha en lugar de la izquierda. De este modo, es posible trabajar también las relaciones de derecha-izquierda.
Mientras el juego avanza, los niños observan las cartas que van recibiendo y comparan si tienen valores iguales. Cuando un jugador logra reunir todas sus cartas del mismo valor, lo anuncia diciendo “¡Chancho!” y coloca su mano en el centro de la mesa. Los demás jugadores hacen lo mismo. El último en colocar su mano pierde la ronda.
El ganador recibe una ficha y el juego vuelve a comenzar. La docente acompaña con intervenciones que ayuden a poner en palabras los procedimientos: “¿Cuántas cartas iguales necesitabas? ¿Cómo te diste cuenta de que ya las tenías todas? ¿Qué mirabas mientras pasaban las cartas?”.
Cierre
Al finalizar las rondas acordadas, la docente invita a contar las fichas obtenidas por cada jugador y a compararlas. Luego propone reflexionar: “¿En qué momentos fue importante contar? ¿Qué pasaba si no mirábamos bien las cartas?”.
Se recupera la idea de que el número permite controlar cantidades y tomar decisiones durante el juego.